Mapas y psicogeografía
El mapa no es el territorio:
El mapa es una representación de la realidad y como
tal no es neutra pues se realiza desde una óptica particular. Es decir, un mapa
contiene un discurso, una ideología y, por tanto, debemos realizar una lectura
crítica de ese texto discontinuo.
El discurso incide grande y sigilosamente en nuestro
modo de ver y entender el mundo. Y nunca mejor dicho. Por ejemplo, ¿te has
planteado que el mapamundi que tenías en tu atlas del colegio es una
aproximación cartográfica muy sesgada del planeta?
Para empezar norte/sur depende del punto de referencia
pues no existe un arriba/abajo en el espacio, y este punto de referencia, esta
mirada, la ha establecido a lo largo de la historia la superioridad cultural. Lo
mismo sucede con la disposición: qué es lo que seleccionamos para situar en el
centro.
PSICOGEOGRAFÍA
La
psicogeografía es una propuesta principalmente del situacionismo en la
cual se pretende entender los efectos y las formas del ambiente geográfico en
las emociones y el comportamiento de las personas. Una de las estrategias más
conocidas de la psicogeografía, aunque no la más importante, es la deriva. Se
relaciona con el urbanismo y con Guy Debord.
La deriva,
que viene siendo caminar sin rumbo fijo, permite aunar experiencias
inesperadas, y los situacionistas (seguidores del movimiento del situacionismo)
se nutrían de ello para sorprenderse con el entorno y apuntar sensaciones y
otras influencias.
Actualmente
existen sociedades que difunden esta disciplina, documentales
que muestran lugares analizados por expertos y muchos autores abogan por
visitar los "no-lugares" en contraposición a los espacios turísticos
de una ciudad, entre otras cosas.
Guy
Debord definió la psiogrografía como “el estudio de las leyes exactas y de los
efectos preciosos del medio geográfico, planificados conscientemente o no, que
afectan directamente al comportamiento afectivo de los individuos”. Algunas
calles, ciertas zonas y lo que el visitante se encontraba en ellas, afectaban a
las emociones. Las ciudades se parecen demasiado a quienes las habitan. Andrés
Breton decía de París “había mapas ocultos, zonas de atracción y repulsión.”
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